miércoles, 13 de mayo de 2015

¿QUÉ ENTENDEMOS POR UN MUNDO EN CRISIS

¿Qué entendemos por un mundo en crisis











Estamos viviendo en un mundo de violencia, zozobra e inseguridad, en donde existen amenazas de todo tipo y muy poco respeto por la dignidad del hombre. Concretamente, en la actualidad se está desarrollando un guerra injusta, en la que ha habido muchas muertes y millares de personas se han quedado sin hogar. Resuenan muchas voces pidiendo el fin de las hostilidades y la llegada de una paz duradera. Aunque desafortunadamente parecen ser voces que claman en el desierto.
Ciertamente no hay sólo un tipo de crisis, sino que existe una multitud de ellas; de aquí la imposibilidad de señalar el meollo de la crisis. Hay crisis sociales que nos hacen ver la tremenda injusticia de nuestro mundo. Existen, asimismo, fuertes crisis de valores, en donde estos, que un día fueron muy claros, en la actualidad nos presentan una gran confusión. Por otro lado vemos la gran cantidad de hogares destruidos, en donde los antiguos valores han dejado de ser importantes y los nuevos todavía no se los conoce adecuadamente. El ser humano sabe muchas veces lo que debe hacer, pero no lo que realmente quiere. Vive experimentando nuevos caminos, pero sin saber exactamente hacia donde va. Existen un tipo de pseudo valores disfrazados: detrás de una aparente democracia existe una dictadura que busca manipular los medios de comunicación para imponer sus “valores”… y podría seguir enumerando ejemplos que nos deben hacer pensar por dónde debemos caminar para acercarnos a la búsqueda del verdadero “sentido o sentidos de vida” del ser humano del tercer milenio.
En el momento de estar trabajando estas líneas, me preguntaba con sinceridad qué clase de crisis está viviendo nuestro mundo. Existe una gran violencia entre algunas naciones que amenaza con extenderse. La sensación general entre las naciones es de angustia y temor ante esta situación de violencia.
La realidad de la violencia que parece escapar a todo intento de conceptualización y catalogación. La violencia es un fenómeno tan extendido en la naturaleza, en la sociedad y en la historia, que los filósofos, psicólogos y sociólogos no han podido entenderse a la hora de tratar de analizarla y definirla (R. Bosc.).
Podríamos preguntarnos, como le hizo Viktor Frankl en vida, ¿de dónde brota la violencia? O dicho de otro modo: ¿Qué es lo que hace posible en el hombre la existencia de la violencia? Un intento de respuesta es la presencia de la agresividad en el ser humano. Si la violencia recorre nuestra historia, es porque la agresividad que subyace a la violencia está inscrita en el corazón del hombre. Por oro lado, se puede decir que aunque la agresividad tiene muchas otras formas de expresión, la violencia es una de las privilegiadas.
CRECIMIENTO A TRAVÉS DE LAS CRISIS
EL SUFRIMIENTO HUMANO
En esta ocasión me ha tocado hablar acerca de un mundo en crisis en nuestros días, pero enfocándolo desde un aspecto humanista y psicológico, con algunos elementos religiosos. Creo que uno de los aspectos más graves de este tema es el problema de las crisis personales en un mundo cambiante, en donde se han perdido muchos valores tradicionales y no han quedado otros en su lugar. Estamos viviendo en un mundo en el que no sabemos lo que realmente queremos, quizá tenemos una idea de lo que debemos hacer, pero tampoco nos permite sentirnos plenos.
Existen muchas amenazas de diferente tipo: guerras, crisis económicas, pérdidas del sentido de vida como personas, como grupo, como naciones y con fuertes peligros a nivel mundial. El verdadero y sano uso de la razón ha quedado a un lado. Todo aquello que en el pasado nos daba luz, paz y tranquilidad ha quedado a un lado; muchos de los grandes valores religiosos, morales, sociales, familiares y personales… han quedado en la penumbra. Las crisis nos han alcanzado en su vorágine y hemos perdido nuestra brújula hacia el sano crecimiento.
Sufrir es soportar el mal moral o físico, el dolor, la enfermedad, la angustia, la tristeza, la contrariedad, las privaciones, las ofensas y todo cuanto pueda desagradar o distorsionar la vida del ser humano.
Sabemos que en la vida del hombre no todo es felicidad, sino que el sufrimiento ocupa un lugar muy importante, es algo con lo que el hombre se encuentra inesperada e inevitablemente. Llega a ser, por lo menos en algún tiempo, una forma de vivir y no algo accidental.
El sufrimiento es una crisis que exige en el hombre haber ahondado en el significado, valor y sentido de su vida. Hay ciertas cosas que la persona sólo ve con lágrimas en sus ojos. En otras ocasiones se imponen cuando no se han querido aceptar pacíficamente. Por esto el sufrimiento tiene una función pedagógica, porque anuncia y crea una insatisfacción y una esperanza que nos lleva al crecimiento.
¿ QUÉ ES CRECIMIENTO ?
1) Es el dinamismo que empuja nuestra existencia en todas las formas que adopta: motivaciones, finalidades… ya que en ella todo tiende a crecer y a alcanzar un óptimo desarrollo.
a) Se busca actualizar el potencial que cada uno trae consigo.
b) Se realiza el sentido inmediato de la existencia.
c) Se procura el desarrollo interno de la conciencia, como consecuencia de la plenitud que trae el cumplir un deseo, un sentido. Esta plenitud es irreversible y permanece, ya que es la total actualización del potencial.
2) El potencial está constituido sustancialmente por tres cualidades básicas que construyen la complejidad de nuestra vida anímica:
1ª La energía: se derivan de ésta los diversos procesos energéticos, como la voluntad, el impulso de vivir, la capacidad combativa…
2ª La inteligencia: son los modos de conocimiento: la reflexión, el juicio, la intuición…
3ª La afectividad: son la gama de sensaciones y sentimientos: placer-displacer, afectivo-psicológicos, como la amistad, el afecto, la tristeza, amor-odio. En el aspecto espiritual: sentimiento de belleza, de armonía de adoración, de misticismo…
3) En la medida que logramos actualizar nuestra vida concreta este potencial, vivimos eficazmente en el exterior y con plenitud en el interior. Nuestra vida es proceso a través del cual cada uno es el creador de su propia plenitud. En la medida en que se realiza lo anterior, es la medida del propio crecimiento vital u pleno. Nosotros somos los únicos responsables de lo que vivimos.
4) El arte de la felicidad se puede sintetizar en los siguientes apartados:
a) La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor, ni de lo que pasa dentro de nosotros. La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.
b) La felicidad es un asunto de valentía… es tan fácil sentirse deprimido y desesperado.
c) La felicidad es un estado de la mente. No seremos felices en tanto no decidamos serlo.
d) La felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos; pero sí en querer lo que hagamos.
e) La felicidad nace de poner nuestros corazones en nuestro trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo.
f) La felicidad no tiene recetas. Cada quien cocina con el sazón de su propia meditación.
g) La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida.
Para pensar correctamente (ética del pensamiento), Aristóteles se refirió al potencial que todo ser humano trae desde el nacimiento, y señaló la responsabilidad de actualizarlo; esto es, “convertir la potencia en acto”. La palabras son la riqueza que cada persona trae dentro de sí; pero actualizarla significa ponerla en práctica. Se suele hablar de tres etapas en la educación del conocimiento: el sentido de la verdad, el sentido de la fe y el sentido de la vida/misión.
1) El sentido de la verdad: renuncia y desprendimiento, es la verdad. La renuncia a nuestro sueños, a las expectativas y juicios previos. Cuando estamos tan llenos de la “verdad”, no podemos aprender más, ya no hay espacio.
a) La verdad es un punto de partida que se da en el entendimiento como una medida de higiene espiritual.
b) En un segundo momento, es la que enseña al pensamiento el camino a seguir, como decía el oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”, esto es, conocer la verdad de nuestra vida. El conocimiento de sí mismo es positivo, tiene un sentido dinámico, y por eso lo llamamos fe.
c) Aunque se ha dicho que la verdad es el comienzo de la sabiduría y de la libertad, esto no es categórico, porque una vez empezado ya no necesitamos repetir. Sócrates decía “yo sólo sé que no sé nada”. De aquí que la búsqueda del conocimiento debe partir de cero, como si no supiera nada.
2) El sentido de la fe: (en la búsqueda de la fe el interrogatorio es el instrumento). La segunda parte del “conócete a ti mismo” es la fe. Es el reconocer que nada sabemos y por estar vacíos podemos aspirar a saberlo todo. Este movimiento ascendente de conquista espiritual, queda expresado en el reto de conocernos a nosotros mismos. Es hacer consciente nuestro potencial humano, por eso mismo necesitamos un sentido. Fe no es credulidad. Es un conocimiento positivo y dinámico. Es la manera que tiene el futuro de hacerse presente. Desde el punto de vista existencial, la fe es la única fuente de todo progreso.
Dice Víctor Frankl: “… la fe tiene una extraordinaria importancia psicoterapéutica y psicohigiénica. Esta es una fe creadora que hace al hombre más fuerte, como una fe auténtica fe nacida de la fortaleza interior… Para quien así se fortalece, no existe nada carente de sentido, ya que para él nada acaece en vano. Todo tiene una finalidad, todo tiene un sentido, siempre hay un para qué.
Ningún pensamiento grandioso perece, aunque no llegue a ser conocido, ya que la historia interior de la vida de cada hombre, aun en todo su dramatismo y dolor, no pasará nunca en vano. Lo vivido por cada uno forma parte de sí, le engrandece, es siempre y a pesar de todo una realización creadora incomparablemente , mayor que cualquier gran obra literaria conocida que se pueda haber escrito.
3) La vocación y el sentido de vida: Tener ante nosotros una misión y encontrar la vocación dará sentido a nuestra vida. Dice Nietzsche: Quien tiene un por qué vivir, siempre encontrará un cómo. Frankl señala que la conciencia de una misión posee un valor, y afirma que nada ayuda tanto al hombre a vencer y soportar las dificultades objetivas y penalidades subjetivas, como la conciencia de tener una misión que cumplir. La vocación debe reunir las siguientes características:
1ª Ser completamente personal y exclusiva, ya que somos seres únicos e irrepetibles. En ella debe cumplirse nuestra unicidad.
2ª Satisfacer plenamente todas las aspiraciones del sujeto, ya que sólo así seremos creativos.
3ª Acrecentar en proporciones ilimitadas el rendimiento natural de nuestras facultades (potencialidad, riqueza interior…) hasta sus últimas consecuencias.
4ª La misión es siempre un deber moral específico. El carácter específico de la misión/vocación es doble. La misión/vocación no sólo cambia de unos individuos a otros por el carácter peculiar insustituible de cada uno, sino cambia también en el tiempo y de hora en hora.
Cada situación tiene un carácter particular, singular e irrepetible, como decía aquella famosa frase de Heráclito: “Nadie se baña dos veces en el mismo río”. No son las mismas aguas, ni es el mismo momento, ni nosotros somos los mismos. Si no nos diferenciamos no existimos.
¿ QUÉ ES LA CRISIS ?
Existen varios vocablos que pretenden definirla. Uno de ellos es el vocablo chino Li K’AN, que quiere decir “antes de la consumación”, y sus dos caracteres significan “peligro y oportunidad” , esto significa ir del caos al orden, a un nuevo devenir, a cambio de carácter.
El término griego krineinn significa decidir, y sus derivaciones nos indican que la crisis es, a la vez que decisión, discernimiento, así como un punto decisivo para mejorar o cambiar . Crisis en sentido originario es juicio. Es elección en general, terminación de un acontecer en un sentido o en otro.
La crisis resuelve una situación y al mismo tiempo designa el ingreso a una situación nueva que plantea sus propios problemas.
1) Se pueden anticipar ciertas valoraciones cuando se especifica el tipo general de la crisis; v.gr., una crisis de crecimiento de un organismo o sistema es beneficiosa; pero una crisis de senectud, es, en cierto sentido, perniciosa.
2) La característica común a toda crisis es su carácter súbito y, en general, acelerado. La crisis nunca ofrece un aspecto gradual normal; parece ser lo contrario a la permanencia y estabilidad.
3) Entre las múltiples manifestaciones de las crisis, nos fijaremos en la individual-familiar. Esta designa una situación en la cual la realidad humana emerge de una etapa normal (o supuestamente normal) para ingresar a una fase acelerada de la existencia. En virtud de las crisis, se abre una especie de abismo entre un pasado que ya no se considera vigente y un futuro que todavía no está constituido.
Por lo general, la crisis humana, personal y familiar se refiere a la creencias y, por lo tanto, el ingreso en la fase crítica equivale a la penetración en un ámbito en el que reinan el caos, la desorientación, la desconfianza y la desesperación.
4) Las crisis se caracterizan por un colapso en la capacidad para resolver problemas. Sabemos que es característico de la vida humana a querer vivir orientada y confiadamente. De aquí que tan pronto se presenta una crisis se busque una solución rápida para salir de ella. En algunas ocasiones es provisional, cuando se va del fanatismo a la ironía. Otras veces es definitiva, cuando se logra sustituir las creencias perdidas por otras.
Se puede decir que la crisis y el intento de resolverla son simultáneos. Sin embargo, dentro de los caracteres comunes se dan múltiples diferencias en las crisis.
* Algunas son, por así decirlo, más normales, por lo cotidiano de ellas.
* Otras son más típicas, para las cuales hay soluciones prefabricadas.
* Otras más, son de carácter único y exigen un verdadero esfuerzo de invención y creación para salir de ellas.
* Algunas son efímeras y otras permanentes.
* Unas son parciales y otras por lo menos relativamente totales.
5) Se ha dicho en ocasiones que el ser humano es constitutivamente crítico. esto quiere decir que los hombres viven personal e históricamente en un estado de inseguridad ontológica (perteneciente al ser) y siempre en cambio. Por esta razón se puede entender que el hombre siempre es un problema para sí mismo. Desde este punto de vista no se podría decir que hay crisis, porque entonces todo periodo sería la particular modulación de una crisis permanente. En otras palabras, de crisis en crisis cambiamos y de crisis en crisis crecemos. Pero para crecer con la crisis hay que trabajar, de lo contrario, podemos salir disminuidos de cada una de ellas. Tenemos que aprender a asimilar las pérdidas que nos produzcan las crisis. Entre las crisis necesitamos un período de paz y reposo para asimilar la experiencia. De otro modo se puede caer en una crisis crónica.
Ante la incapacidad de la persona en crisis para resolverla, es necesario una ayuda exterior. Esta se puede definir como “intervención en crisis” , que consiste en auxiliar a la persona a afrontar un suceso traumático para debilitar los efectos del trauma, estigmas emocionales, daño psíquico para que se incremente la posibilidad de crecimiento al desarrollar nuevas habilidades, perspectivas de vida y mejores opciones. El proceso tiene dos fases:
1ª Intervención de primer orden o primera ayuda psicológica: esta ayuda necesita ser brindada de inmediato por aquellos que tuvieron el primer contacto con la víctima. Son procedimientos que toman poco tiempo, minutos u horas, y generalmente suelen ser proporcionados por asistentes comunitarios.
2ª Intervención de segundo orden: es el principio primordial de la terapia a personas en crisis. Esta intervención está dirigida a facilitar la resolución psicológica de la misma, lo cual toma más tiempo: semanas o meses. Es proporcionada por terapeutas y consejeros con conocimientos específicos y técnicas de evaluación y tratamiento.
Como ya se comentó anteriormente, las crisis son para crecer, y el sufrimiento es parte de la crisis. El sufrimiento exige una mística una forma de ser tratado y vivido, y no tanto una explicación. Más aún, no exige una respuesta de orden racional. Aunque el hombre exprese su dolor con una pregunta, en realidad lo que necesita es una actitud para afrontarlo y no una respuesta. En realidad no le interesa el diagnóstico, sino liberarse de un mal o sentirse con fuerzas para poder soportarlo.
Una de las características de las actuales generaciones es no querer aceptar que uno de los signos de los tiempos actuales es que tenemos que aceptar que e n el mundo existe mucho dolor y que no estamos preparados para enfrentarlo con una actitud logoterapéutica, esto es, buscarle el sentido aquí y ahora, siguiendo aquella frase de Frankl: vivir es sufrir, pero sobrevivir es encontrarle un sentido al sufrimiento.
El sufrimiento tiene un valor educativo como el de una corrección paterna o fraterna. Más aún, puede llegar a ser una forma de entrar en comunión con los hombres, a pesar de que el hombre sufra solo. Así, vemos en el A.T. de que el sufrimiento es una revelación para los profetas. Moisés y los profetas son figuras de Jesús, el siervo doliente de Yahvéh. Jesús sufre y deja a Dios ser Dios y al hombre ser hombre., pero con su fidelidad, , su obediencia y su aceptación da sentido al sufrimiento, ya que él no suprimió el sufrimiento, pero consuela a los que sufren. De hecho hace una bienaventuranza cuando se sufre por Él y por el Evangelio.
ALGUNAS IDEAS SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA
El hombre no se puede resignar a que todo en su vida termine con la muerte. "Un organismo no ama a otro organismo, sino que es un YO el que ama a un TÚ. Por esta razón, el amor puede sobrevivir al envejecimiento y a la muerte misma. Si el amante trasciende la corporeidad del ser amado, trasciende también su mortalidad. Al hablar de su espiritualidad, la persona se está revelando hacia algo más allá que la corporalidad y sensibilidad. Sólo conocemos la existencia espiritual, en cuanto unida al cuerpo y al alma, ya que no podemos saber lo que está más allá del cuerpo, del espacio y del tiempo. La pérdida de su mortalidad psicofísica gana la inmortalidad espiritual, que es lo que lo diferencia de los demás seres vivos. El hombre es un ser histórico y como tal no "ES", sino que "DEVIENE, ACONTECE". Está completo cuando cambia su vida".
Siempre existe la posibilidad de encontrar el sentido, ya que éste se encuentra en la vida misma, en la existencia como una tarea, en la vivencia de un ideal, etc. No obstante, el hombre no es capaz de conocer el sentido absoluto, la totalidad, porque el absoluto para él es inalcanzable, y rebasa su capacidad de comprensión. No es posible para el ser humano conocer el supersentido, sólo es posible creer en él, tener fe. Esta fe en un supersentido es ya un sentido.
Buscar el sentido es lo mismo que sentir. De aquí la dificultad que tiene la existencia para encontrar el sentido y el fundamento de su propio ser.
Sólo se puede entender al hombre desde Dios. Sin embargo, el hombre únicamente puede encontrar el acceso a Dios partiendo de sí mismo. Para enseñar el camino hacia Dios, se hace desde lo emocional. Tenemos una nostalgia (necesidad) dentro de nosotros que se refiere a Dios. La sed demuestra la existencia del agua. La fe comienza cuando debemos elegir, decidirnos por una de las posibilidades.
Dios es impensable, sólo podemos creer en EL y amarlo. Nunca podemos resolver lo superior en lo inferior, sino superar lo inferior en lo superior.
Por otro lado, siendo el espíritu humano de índole personal, concluimos que es también el espíritu divino al cual nos referimos con un tú, ya que el amor siempre es a una persona. La oración es un acto humano que hace presente a Dios como un tú.
Lo religioso se puede desvanecer en lo indefinido, por lo que necesita una forma simbólica que lo limite: la tradición confesional. Empero, muchas veces existe el peligro de la pérdida del contenido religioso. Así, por ejemplo, la sangre sin venas se derrama; pero las venas sin sangre se esclerotizan.
La patodicea se pregunta que sentido tiene el sufrimiento. La teodicea, a su vez, se pregunta por qué Dios lo permite. Es necesario recordar en lo referente al supersentido, que no es posible aplicar los criterios humanos para juzgar a Dios con mentalidad pragmática. Así, dice Frankl, si yo le digo algo a un perro con el dedo, éste no va a mirar hacia ése algo, sino hacia el dedo levantado. Lo mismo le sucede al hombre ante el sufrimiento.
LA BÚSQUEDA DEL SENTIDO
Víctor Frankl, en su obra "La psicoterapia al alcance de todos" (1986), dice: "Si la felicidad radica en entender que no es tanto lo que yo puedo esperar de la vida, sino lo que la vida está esperando de mí" , estaremos entrando en el proceso de la búsqueda de sentido.
Todos los días los seres humanos nos preguntamos ¿cuál es la razón de mi existir? pero son muy pocos los que inician el proceso de búsqueda continua, y menos aún los que creen haberlo encontrado. El sentido de vida está mucho mas allá de todas las fronteras construidas por el hombre mismo, ya que lejos de encontrarse fácilmente, es menester construirse a sí mismo para poder darle forma a lo que comúnmente conocemos como YO.
Frankl habla del significado de la palabra “esperanza", ya que un sentido que no se concibe sin acción se habrá quedado pendiente. El sentido de la vida está ligado con la acción, por eso la tarea del hombre será la BÚSQUEDA.
BIBLIOGRAFÍA
Buber, M. (1977), Yo-tú. Nueva Visón: Buenos Aires-
Frankl, V. (1992), Psicoanálisis y existencialismo. F.C.E: México.
Frankl, V., (1995), El hombre en busca de sentido. Herder: Barcelona.
García de Alba, J.M. (1984), El valor de tu vida. Edit. Iteso: Guadalajara, México.
González, E. (1995), Crecimiento a partir de las crisis. Un enfoque logoterapéutico. Editorial Cóatl: México.
Navarrete, R., (1997), El crecimiento personal. Edit. San Pablo: España

http://www.logoterapia.com.mx/publicaciones/otros-art%C3%ADculos-publicados/%C2%BFqu%C3%A9-entendemos-mundo-crisis



miércoles, 6 de mayo de 2015

NO VEAS HACIA ATRÁS! LA VIDA ES HOY!


¿CÓMO SE MIDE LA VIDA?




La vida no se mide anotando puntos (como en un juego).
La vida no se mide por el número de amigos que tienes, en el Facebook o  twitter
ni por cómo te aceptan los otros.
La Vida, no se mide según los planes que tienes para el fin de semana
o por si te quedas en casa sólo.
La Vida, no se mide según con quién sales,
Con quién solías salir, ni por el número de personas con quienes has salido,
ni por si no has salido nunca con nadie.
La Vida, no se mide por las personas que has besado.
La Vida, no se mide por la fama de tu familia,
por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas,
ni por el lugar donde vives, estudias o trabajas.
La Vida, no se mide ni por lo guapo ni por lo feo que eres,
por la marca de ropa que llevas,
ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.
La vida simplemente no es nada de eso.
La vida se mide según a quién amas y según a quién dañas.
La vida, se mide según la felicidad o la tristeza que proporcionas a otros.
La Vida, se mide por los compromisos que cumples
y las confianzas que traicionas.
Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como un arma.

Se trata de lo que se dice y lo que se hace y
lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que formulas,
Por qué los formulas y a quién o contra quién los comentas.
Se trata de a quién no le haces caso o ignoras adrede.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti,
de cómo lo cultivas y de cómo lo riegas.
Pero por la mayor parte, se trata de sí usas la vida para alimentar el corazón de otros.
Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.
-Hacer un amigo es una Gracia.
-Tener un amigo es un Don.
-Conservar un amigo es una Virtud.
-Ser un amigo es un Honor.



lunes, 4 de mayo de 2015

INSTRUMENTOS Y TÉCNICAS DE LOGOTERAPIA

Instrumentos y técnicas de logoterapia

La logoterapia da gran importancia a la relación del paciente y el terapeuta. Frankl (1987) dice en su libro "Psicoanálisis y Existencialismo", que esta relación entre las dos personas es el aspecto más significativo del proceso terapéutico, un factor más importante que cualquier método o técnica.
  1. El proceso terapéutico consiste en una cadena continua de improvisaciones.
  2. Esta relación debe contrapesar los extremos de la familiaridad humana y la separación científica. Esto quiere decir que el terapeuta no debe guiarse por la nueva simpatía en su deseo de ayudar al paciente, ni a la inversa, reprimir su interés humano por la otra persona, reduciéndose a la pura técnica.
Frankl (ibid) expresa que el logoterapeuta puede entablar un diálogo mayéutico al estilo de Sócrates. Sin embargo, no es necesario llegar a debates sofisticados con los pacientes.
Los problemas existenciales o espirituales son complicados, por lo que es necesario que el clínico tome una postura determinada con respecto a los valores. El logoterapeuta debe estar alerta para no imponer al paciente su propia filosofía. Tiene que impedir la contratransferencia al paciente, respecto de su filosofía personal, de su personal concepto de sus valores, ya que el concepto de responsabilidad implica que el paciente debe ser responsable de sí mismo. El logoterapeuta sólo tiene que proporcionarle la experiencia de su responsabilidad.

La intención paradójica

Frankl acepta las otras técnicas psicoterapéuticas, pero él dice que existen dos logoterapéuticas, que están diseñadas para el tratamiento de neurosis de angustia y lasneurosis obsesivo-compulsivas:
La neurosis de angustia y las condiciones fóbicas se caracterizan por la ansiedad anticipatoria, que produce una situación a la que el paciente tiene miedo. Esto queda reforzado si ocurre la situación temida. De esta manera se crea un círculo vicioso que persistirá hasta que el paciente no evite o se retire de las situaciones en las que espera tener miedo. A esto, Frankl le llama "pasividad errónea". Cuando el logoterapeuta aplica la intención paradógica, no le interesan los síntomas en sí mismos, sino la actitud del paciente frente a su neurosis y a sus manifestaciones sintomáticas.
  1. Esta técnica es especialmente efectiva en el tratamiento breve de fobias acompañadas de ansiedad anticipatoria. No es un método superficial, ya que afecta a las capas más profundas de la persona. Es una "reorientación existencial".
  2. En el verdadero sentido de la palabra, la logoterapia se basa en el principio logoterapéutico del “antagonismo psiconoético”, que se refiere a la capacidad específicamente humana de separarse, no sólo del mundo, sino también de uno mismo.

La de-reflexion

En las neurosis obsesivo-compulsivas, los pacientes exhiben respuestas de "actividad errónea" en sus ideas obsesivo compulsivas. Esta actividad errónea también está presente en las neurosis sexuales, en las que el paciente al esforzarse por ser competente en la relación sexual, que cree que se le exige, responde inapropiadamente a la situación. Las intenciones desbordadas hacen imposible el funcionamiento deseado. En estos casos es frecuente el exceso de atención y la observación compulsiva de uno mismo.
La ansiedad anticipatoria: en estos casos la técnica logoterapéutica que se aplica es la "intención paradógica". Esta consiste esencialmente en "ignorar el problema". Sin embargo, esta técnica sólo puede lograrse en la medida en que la conciencia del paciente se oriente directamente hacia los aspectos positivos.
  1. La de-reflexión en sí misma contiene aspectos positivos y negativos. El paciente ignorará su ansiedad anticipatoria; pero la cambiará por alguna otra cosa. Mediante la de-reflexión, el paciente es capaz de ignorar su neurosis y localizar su atención fuera de sí mismo. Se dirigirá hacia una vida llena de potenciales significados y valores que tienen un especial atractivo para sus potencialidades personales.
  2. Busca, asimismo, animar al paciente a que reviva al menos por un momento la situación con miedo, esto es, animarle a que haga lo contrario de lo que le dicta su actitud hacia esa situación. Todo esto se deberá llevar a cabo en una atmósfera lo más humorísticamente posible.
  3. El resultado es un cambio de actitud hacia los propios síntomas. El paciente es ahora capaz de ponerse a cierta distancia de sus síntomas, de alejarse de su neurosis... Si se tiene éxito, y el paciente deja de huir y luchar contra sus síntomas, y aún más, si los exagera, entonces observaremos que los síntomas disminuyen y dejan de obsesionar al paciente.
La intención paradójica cambia la "pasividad errónea" por una "correcta pasividad". La de-reflexión cambia la "actividad errónea" por una "correcta actividad"

http://www.logoterapia.com.mx/logoterapia/logoterapia-viktor-e-frankl/instrumentos-t%C3%A9cnicas-logoterapia

viernes, 1 de mayo de 2015

EL SENTIDO DEL TRABAJO


Lucía Copello


Una de las ocupaciones a las cuales el hombre le dedica más tiempo en su vida es al trabajo. Definimos el trabajo como aquella actividad en la cuál realizamos un quehacer significativo, en la cuál afianzamos nuestra identidad y que funciona como un espacio de “desarrollo existencial”.
Desde la teoría motivacional Frankliana se define al hombre como un buscador de sentido; por tanto es esperable y natural que el hombre encuentre y se pregunte por el sentido del trabajo que realiza.
Una palabra orientativa para reflexionar sobre el sentido que el hombre puede descubrir en su trabajo puede ser la palabra “Oportunidad”; el trabajo se presenta como una oportunidad en múltiples aspectos:
Es una oportunidad para dar algo de si mismo al mundo, de realizar valores de creación: “con este nombre ha dignificado Frankl casi todo el trabajo manual. Todo el esfuerzo físico que el hombre realiza en este mundo cuando tiene sentido y mediante él trasciende, se ha convertido en un valor. Amor, compromiso, solidaridad, todo eso aplicado a toda acción, la vuelve trascendente. Los valores de creación dejan al mundo que nos toca vivir mejor de lo que estaba. Por el hecho de haber nacido, el mundo nos pertenece, pero debemos hacernos dignos de él. Sólo existe un camino, la acción comprometida para contribuir con la creación de un mundo mejor”[1].
Es una oportunidad para que el hombre pueda elegir que quiere hacer y en el hacer “hacerse a sí mismo”: El trabajo es una oportunidad para elegir que quiere hacer en total uso de su libertad y con la consecuente responsabilidad sobre la tarea que asuma. Es una oportunidad para cuestionarse hacia dónde quiere dirigir su obrar mientras esté en este mundo. En el trabajo el hombre “hace” y en el hacer se “hace a sí mismo”. El trabajo se presenta como oportunidad para conocerse, descubrir sus talentos y capacidades además de sus limitaciones personales. Permite superar sus propios límites y hacer un aporte importante al mundo. El hombre tiene la capacidad de autoconfigurarse y el trabajo se presenta como un vehículo para poder realizarlo.
Es una oportunidad para relacionarnos con la comunidad y con la sociedad: es en relación a la comunidad donde el ser humano se trasciende a si mismo. “El trabajo puede representar, en particular, el espacio en el que la peculiaridad del individuo se enlaza con la comunidad, cobrando con ello su sentido y su valor (…) este sentido y este valor corresponde en cada caso a la obra (…) y no a la profesión concreta en cuanto a tal”[2]
Es una oportunidad para vivir valores y poner “a aprueba” nuestra jerarquía de valores: distintos valores (responsabilidad, compromiso, lealtad, generosidad, solidaridad entre otros) son vivenciados en nuestro trabajo y muchos de ellos son “puestos a prueba” en muchas de las decisiones que tomamos y en las tareas diarias que realizamos. “La dignidad del ser humano en parte radica en la capacidad de optar libremente por buscar y descubrir el sentido y el valor de las situaciones que va viviendo hasta hacer reales esos sentidos y establecer la jerarquía de sus valores”[3]. Debemos ser conscientes que detrás de cada acción que realizamos hay un sentido presente inherente a cada situación el cuál estamos llamados a descubrirlo. “Dar sentido al trabajo significa mucho más que finalizar una tarea para recibir una recompensa tangible como el dinero, la influencia, el estatus o el prestigio. Comprometiéndonos con valores y objetivos que pueden parecer intangibles, pero que son, sin embargo ¨reales¨ y significativos, honramos nuestras necesidades más profundas”[4]
Es una oportunidad para erigir día a día nuestro proyecto de vida: que este “quehacer” significativo permita construir diariamente acciones que sean acordes y coherentes con nuestro proyecto y misión de vida. El sentido de la vida lo descubre cada ser humano y aprende a responder a la vida antes que a preguntarle. El modo en que el hombre responde a la vida es con su propia conducta, con la dimensión del hacer, del ofrecer, del entregarse o del crear. El modo de responder es concreto, cotidiano y en el contexto de mi ser responsable y libre.
Es una oportunidad para poder reflexionar sobre la tríada: SER-HACER-TENER. Poder reconocer en cuál dimensión vive más frecuentemente y cuál de ellas es la que quiere desarrollar por medio del trabajo. En el trabajo: ¿Busco Ser? ¿Busco tener? ¿Busco hacer sin saber para qué? ¿Busco ser en lo que elijo hacer? ¿Es el trabajo únicamente un medio para tener? ¿qué significa para mí tener?. Estas preguntas invitan también a detenernos a pensar en cómo vivimos el trabajo, si como un medio o como un fin y en pensar a nuestro ser unido a nuestro quehacer cotidiano: ¿qué y cómo me siento al trabajar así?
Es una oportunidad de vivir mi libertad y mi responsabilidad, en los roles, tareas y funciones inherentes a mi trabajo.
Es una oportunidad para amar: “También se puede descubrir que el amor no es sólo el amor que se recibe, sino el amor que se da. Pareciera que el mundo del hacer, de los objetos no puede ser un consuelo equiparable al amor de los seres queridos y en cierta forma así lo es. El mundo del hacer es una forma de amar, de dar, de darse, pues para eso es la vida en última instancia “ser para los demás”. Se es para los demás a través de las obras de cada día (auto trascendencia)…”[5]
Es una oportunidad para generar nuevos vínculos en formas variadas. Al estar en contacto con otras personas el trabajo le da la posibilidad de generar nuevos vínculos de amistad y fraternidad, encontrar grupos de pertenencia dándose la posibilidad de compartir de manera grupal tanto valores de creación como de experiencia.
Es una oportunidad para vivenciar la capacidad que tiene el hombre de ser libre de elegir la actitud con la que vive todo lo que le sucede: la última libertad que puede arrebatársele al hombre es la elección de la actitud personal ante las circunstancias que le tocan vivir. El trabajo se presenta como un escenario posible para el despliegue de los valores actitudinales. Nuestra capacidad de afrontar las cosas y nuestra resistencia personal se ponen a prueba, muchas veces, en el ámbito laboral. La responsabilidad de saber que podemos elegir con qué actitud responder descansa en cada uno de nosotros.
Es una oportunidad para el despliegue de la creatividad: la creatividad es una herramienta con la que podemos enriquecer y así optimizar nuestro trabajo diario. “No es un fin en sí misma, es un instrumento para buscar el sentido en cada momento y circunstancia de vida. Este instrumento que es flexible, fluído, intuitivo, ocurrente, puede afrontar hasta los momentos más rugosos de la existencia humana.”[6]
Es una oportunidad para el despliegue de la autotrascendencia: el ser humano es un ser abierto al mundo. Esta apertura del ser humano hace referencia a lo que Frankl denomina “autotrascendencia” del ser humano: “Llegué a comprender que el primordial hecho antropológico humano es estar siempre dirigido o apuntando a algo a alguien distinto de uno mismo: hacia un sentido que cumplir u otro ser humano que encontrar, una causa a la cual servir o una persona que amar. Tan solo en la medida en que alguien vive esta autotrascendencia de la existencia humana, es auténticamente humano o deviene auténticamente él mismo. Y deviene así no preocupándose por la realización de sí mismo, sino olvidándose de sí mismo, concentrándose en algo o en alguien fuera de sí mismo”[7].
Es una oportunidad para autorrealizarse y para ser feliz: “mientras los valores creadores o su realización ocupan el primer plano en la misión de la vida del hombre, el campo de su realización concreta, coincide, en general, con el del trabajo profesional. El trabajo puede representar, en particular, el espacio en que el individuo se enlaza con la comunidad, colaborando con ello su sentido y su valor. Sin embargo, este sentido y ese valor corresponde en cada caso, a la obra (como una obra en función de la comunidad) y no a la profesión concreta en cuanto tal. No es, por tanto, una profesión determinada la que da al hombre la posibilidad de realizarse. En este sentido, podemos decir que ninguna profesión hace al hombre feliz. Cuando la profesión concreta que se ejerce no produce en el hombre un sentimiento de satisfacción, no debe culparse de ello a la profesión, sino al hombre mismo. No es la profesión de por sí la que hace a quien la ejerce irremplazable e insustituible; le da, simplemente la posibilidad de ello”[8]
Es una oportunidad para comprender que existe una diferencia simbólica y valorativa del trabajo entre el hombre y la mujer: El hombre vivencia el trabajo de manera más competitiva, ocupa la mayor parte de su espacio vital, le genera vivencias de importancia y de utilidad, mide el éxito del trabajo en función al status, cargo y sueldo que tenga. La mujer vivencia el trabajo de manera más amistosa, es para ella una oportunidad para ensanchar su espacio vital, su éxito está medido en cuestiones vivenciales de confort (buen clima, cordialidad, amistades) y ocupa, por lo general, un segundo lugar entre las actividades que tiene que realizar.
Es una oportunidad para encontrar sentido a nuestra vida: “En nuestro empleo, todos podemos elegir entre buscarle activamente sentido a nuestro trabajo o verlo como algo exterior a la vida ¨real¨. Si escogemos lo segundo, nos arrebatamos a nosotros mismos una parte enorme de la experiencia vital. Y aunque pensemos que odiamos nuestro trabajo, si nos detenemos lo suficiente para conectar, por dentro y por fuera, con nuestra más amplia relación con el sentido, recibiremos recompensas”.[9]
El trabajo funciona como un espacio de desarrollo existencial; “es un compromiso de la persona en su existencia personal, una forma de respuesta en el compromiso que es la vida”[10].
La vida espera algo de nosotros y el trabajo es uno de los lugares en dónde nosotros podemos responderle con compromiso y gratitud por todo lo que, desde el trabajo, puede darle sentido a nuestra vida.